Una fundación que acompaña la agenda que las comunidades ya tienen escrita, en vez de traerles una nueva.
Somos una fundación conformada por personas multidisciplinarias con conocimientos traídos desde los territorios, con amplias habilidades profesionales y vocación de servicio, que crea programas que den seguimiento a iniciativas de largo plazo impulsando una visión de gestión integral de sostenibilidad ambiental, económica y cultural a través del apoyo a la agenda territorial de las organizaciones de base de las comunidades de una forma holística, brindando acompañamiento a las organizaciones ya existentes en las comunidades para fortalecer su trabajo y mejorar las condiciones de vida de las familias, teniendo una mirada desde lo local con conocimiento ancestral que tiene pruebas contundentes de resultados, fortaleciendo la gobernanza territorial, gestionando procesos con, para y por las comunidades.
En concreto: no llegamos con un proyecto bajo el brazo. Llegamos a la asamblea, escuchamos qué se decidió ahí y ponemos capacidad técnica, gestión y acompañamiento al servicio de esa decisión.
Trabajamos con las organizaciones que ya existen en la comunidad —comités, cooperativas, consejos, grupos de mujeres— porque son las que van a seguir cuando el financiamiento de turno se acabe. Nuestro trabajo es que ese día lleguen más fuertes, no más dependientes.
Ser una fundación referente internacional a través del compromiso con la co-creación de procesos para generar condiciones habilitantes que facilitan acceso a los fondos como una alternativa a los intermediarios burócratas que existen, respetando y adaptándonos a las cosmovisiones propias de las comunidades, rompiendo esquemas tradicionales de financiamiento, cambiando el concepto de beneficiario por socio estratégico a nivel territorial, generando igualdad y equidad empoderando a mujeres, jóvenes, niños y niñas de las comunidades a la gestión de la gobernanza, gestionando procesos de fortalecimiento técnico transparente.
El modelo tradicional supone que quien pone el dinero decide, y que la comunidad recibe. Trabajamos para invertir esa relación: que la comunidad defina y el financiamiento se acomode a su cosmovisión, no al revés.
Aspiramos a que una organización de base del territorio pueda negociar directamente con un fondo internacional, en sus propios términos y sin que nadie tenga que traducir sus prioridades a un formulario ajeno.